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¿Por qué deberíamos buscar refugio en un Satguru?

Uno puede preguntarse:


“Las Escrituras dicen que Dios está dentro de nosotros y que no es diferente de nuestra verdadera naturaleza. Entonces, ¿por qué deberíamos buscar refugio en un Satguru”?

Ciertamente Dios está dentro de nosotros.


Somos verdaderamente la encarnación de Sat Chit Ananda, pura existencia, pura conciencia, puro éxtasis. Pero, ¿tenemos la experiencia de esta verdad? No, porque está velada por nuestro ego.


Tenemos la llave a ese gran tesoro que guardamos en nuestro interior, pero esa llave está oxidada porque no la hemos utilizado en mucho tiempo.


Igual que limpiamos el óxido de una llave normal con grasa, tenemos que eliminar el óxido de nuestro ahamkara y nuestras vasanas, de nuestro sentido del “Yo”, de nuestro cuerpo y mente limitados y nuestras tendencias profundamente enraízadas.”

Esto nos ayudará a conocer nuestra verdadera naturaleza. He ahí la razón para buscar refugio en un Satguru.


Nuestro cuerpo físico no es sino un pedazo de carne envuelto en piel. Tiene nueve puertas. Y pensamos “este cuerpo soy yo.” Más aún, estamos alimentando continuamente esta falsa identificación.


El ego quiere que nos sintamos superiores a los demás y que los demás nos muestren respeto.


Todo es creación de Dios, excepto el ego, que es creación nuestra.


Tenemos que encontrar una vía de salida de esta creación. Una ola o una burbuja en el océano no son en realidad diferentes ni están separadas del océano.

Pero ¿qué sucede si la burbuja se aferra a la idea de que no es más que una burbuja y no el océano?


Así que necesitamos recordar: “No sólo soy esta burbuja de cuerpo, mente y ego. Soy el océano.” Sólo podremos mantener este recuerdo mediante un compromiso constante con la práctica espiritual.


Cuando nos inclinamos ante un Satguru, nos liberamos del ego. La verdad de nuestro Ser Verdadero nos es revelada. Vivimos la experiencia de no ser diferentes a Dios. Dios es nuestra verdadera naturaleza. Podemos conseguir todo lo demás con nuestro esfuerzo, pero el único modo de liberarse del ego consiste en la humildad y la entrega.

La semilla y el árbol no son diferentes entre sí.


Todo el árbol está contenido en la semilla. Pero para que la semilla germine y se transforme en árbol, primero hay que sembrarla. Así, cuando el espíritu de entrega penetra en un discípulo, la liberación del ego se produce naturalmente.


Sin embargo, por mucho que el guru intente despertar al discípulo, si éste no está preparado para el despertar interior, nunca despertará. Es fácil despertar a alguien que está dormido, pero es imposible despertar a alguien que finge estar dormido.


Cuando rompes un huevo a la fuerza, pones fin a una vida, pero cuando la cáscara se rompe desde dentro, secrea una nueva vida. Del mismo modo, cuando el discípulo se despierta interiormente, es como un renacimiento. Él o ella despiertan a su verdadera naturaleza. Estar con un Satguru es como ser un polluelo que está arropado por la madre gallina. La presencia del guru crea el clima favorable para la germinación de las semillas de la divinidad en el interior del discípulo. El guru nos da las oportunidades. El discípulo debe aprender cómo usarlas.


Una vez un guru llamó a la puerta de un discípulo portando una lámpara en la mano. El discípulo dijo:“Abre la puerta y entra” El guru dijo, “No puedo hacerlo. Esta puerta solo se abre desde dentro.” Y así es: el discípulo tiene que abrir las puertas del corazón para permitir la entrada de la luz del guru

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